En números anteriores de la biblioteca del Inge de Buen, destacan aquí y allá las referencias a instituciones, organismos e instancias que desde el exterior han aportado su granito de arena a la consolidación de las acciones y políticas de eficiencia energética en México y de manera particular a instituciones como la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conae ahora Conuee).
Y no sólo eso. Si decimos que “…a propósito de los 50 años de la eficiencia energética en México”, es pertinente puntualizar que una buena parte de los procesos que han permitido la existencia de un ecosistema sólido de eficiencia energética en nuestro país, también han sido una fuente de conocimiento y referencia para otras instituciones y gobiernos de países de nuestro continente, así como un motivo de reconocimiento mundial por lo bien hecho en México en la materia.
Del mismo modo, muchas de estas historias no se entienden sin la convergencia de innumerables actores de este ecosistema en México, quienes desde los sectores productivo y social han aportado a un esfuerzo que ha resultado dinámico y extremadamente útil para aportar experiencia de mercado y modelos efectivos de gobernanza, por decir lo menos, para complementar las políticas y acciones de la Conae-Conuee y otras instancias del gobierno de México.
No es la intención de quien les escribe desmenuzar en un solo texto los éxitos y oportunidades que ha tenido la cooperación internacional para México en eficiencia energética, pero si anotar los hitos más importantes que configuran los principales aportes de ésta.
Como dato inicial de evidencia debemos anotar que, hasta el año 2019 previo a la pandemia, casi la tercera parte de los recursos que se ejercían para el desarrollo de estudios y propuestas de programas, diseño de actividades dentro del Plan de Trabajo de la Conuee para cumplir con su mandato en la Ley de Transición Energética, provenían de fuentes de cooperación internacional que aportaban dichos recursos en especie. Lo que ocurrió después es otra historia a contar…
- Consolidando las bases de la institucionalidad y los programas
Entre 1986 y 1993, entre el Programa Nacional para el Uso Racional y Eficiente de la Energía y los programas ENERMEX y CUESTAENER de la Comisión de la Unión Europea se crearon las bases para la consolidación de la estructura institucional de la entonces Conae. De manera particular, los recursos a fondo perdido aportados por la Unión Europea a través de su entonces Dirección General de Energía (un modelo de cooperación que posteriormente fue transformado para aportar cooperación directa “en especie”), sirvieron para aprovechar la experiencia de la estructura de programas tanto nacionales como a nivel subnacional de países como España, Francia y Alemania, que después conformarían el diseño programático de la organización, así como para empezar a generar las bases técnicas de análisis de proyectos y diagnósticos energéticos en un país que no contaba con suficiente información (o por lo menos información ordenada) sobre el consumo de energía y/o como éste se comportaba en los diferentes sectores económicos.
Hacia mediados de la década de los noventas y a propósito de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y casi que “de rebote”, la entonces Conae se hace responsable, por mandato de la Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal, del comité que en el marco de la entonces Ley Federal sobre Metrología y Normalización se encargaba de elaborar y dar cumplimiento a las Normas Oficiales Mexicanas de Eficiencia Energética.
Con ello nace no sólo uno de los programas e infraestructura de la calidad más exitosos y robustos de eficiencia energética en México y el mundo, sino también uno de los componentes de cooperación internacional más relevantes que en la siguiente década y media sirvieron para que México se posicionará como una referencia en Latinoamérica en materia de eficiencia energética.
- Asistiendo a una conversación del más alto nivel en el entorno de la sustentabilidad energética y la mitigación del cambio climático
Un acierto, a discusión, de la forma en que se llevó a cabo la cooperación internacional de México en materia de eficiencia energética por parte de la Conae-Conuee fue el hecho de que, además de poder abrir la puerta a todas las organizaciones internacionales gubernamentales que pudiesen ofrecer alternativas en el estado del arte de la eficiencia energética, los programas de cooperación internacional se llevaban a cabo en conversaciones que tomaban como prioridad las necesidades de la Conae-Conuee.
En números anteriores de la biblioteca del Inge de Buen se han referido algunos de estos programas que han servido como punta de lanza en las acciones de la Conae-Conuee. El desarrollo de indicadores de eficiencia energética, los sistemas de gestión de la energía y el esquema de las redes de aprendizaje, el desarrollo de nuevas normas de eficiencia energética y las propuestas para la implementación de programas de mitigación en el sector industrial tomando como punto de referencia la eficiencia energética, son algunas de las iniciativas que durante cerca de dos décadas formaron parte del ir y venir del trabajo y colaboración con agencias gubernamentales de Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Alemania, Francia, entre otros.
Por otro lado, el grado de alta especialización del personal técnico de la Conuee, permitió no sólo operar programas exitosos con recursos internacionales, sino que facilitó las conversaciones e intercambios en grupos de trabajo, al más alto nivel, con sus pares de los países que conforman la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la Comisión Electrotécnica Internacional, el Mecanismo de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y particularmente la Agencia Internacional de Energía (AIE).
Temas como los que referimos anteriormente, además de otros como la digitalización, la información y la mitigación del cambio climático por acciones de eficiencia energética, han formado parte del quehacer cotidiano de la Conuee y las organizaciones que desde el sector productivo y social atienden esta agenda.
- La oferta de cooperación que convierte a México en la referencia en materia de eficiencia energética en América Latina y el Caribe.
El énfasis de las dos últimas administraciones en México ha sido poder ofrecer a otros países de igual o menor nivel de desarrollo, las lecciones aprendidas en diversas materias, entre ellas la eficiencia energética, con lo que se consolidó un programa de apoyo a terceros países. Esto, aunque hay que anotar que la oferta de cooperación de la Conae comenzó en la década de los noventa con la transferencia de programas de ahorro de energía en el transporte al Gobierno de Costa Rica.
Hoy en día, mecanismos como el Programa Mesoamericano para el Uso Racional y Eficiente de la Energía (PMUREE) y los programas de cooperación a través de instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) para países de Sudamérica y el Caribe, han posicionado a nuestro país como la referencia en mejores prácticas y un ejemplo de “lo que no hay que hacer” si se pretende implementar un programa o regulación exitosos en materia de eficiencia energética. En estos esfuerzos, particularmente lo hecho en el marco del PNUD y PMUREE, ha marcado la diferencia que por primera vez en programas de este tipo no sólo se ofrecen las mejores prácticas de una organización de gobierno, sino que es el sector privado quien participa en acciones con resultados concretos y seguimiento de largo plazo.
México y especialmente la Conuee, asiste hoy a una de las conversaciones del más alto nivel en materia de eficiencia energética y ha implementado programas que son considerados exitosos y una referencia para sus pares. A propósito de los 50 años de la eficiencia energética…
Sergio Segura es Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de las Américas y cuenta con 30 años de experiencia trabajando en temas asociados con la energía y el medio ambiente en México en los sectores tanto público como privado. En estos sectores ha adquirido experiencia sobre gestión y desarrollo de programas, proyectos y políticas de ahorro de energía en sectores específicos, energías renovables, medio ambiente y cambio climático en los contextos tanto nacional como internacional.




