El mes pasado tuve la oportunidad de asistir a “México por el Clima” y en la conferencia magistral, la titular de la Semarnat, Alicia Bárcena, nos compartió un adelanto de las prioridades que México presentaría en la COP30 de Brasil.
Así que, desde esa fecha, y hasta esta semana que México compartió su NDC 3.0 en Brasil me mantuve atenta a la presentación.
¿Y por qué? Bueno, pues principalmente, porque no hemos logrado cumplir con los compromisos que México ha adquirido en materia de reducción de emisiones. La NDC 2.0 consiste en disminuir en 35 % las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Pero las metas de la NDC 3.0 se presentan como una agenda clara y realista.
La meta de México es alcanzar entre 364 y 404 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2035, y avanzar hacia la neutralidad de carbono a mediados de siglo.
Estos compromisos representan un cambio estructural en sectores como la industria, la generación de energía eléctrica y el transporte. Y me enfoco en estos tres porque son los que concentran la mayor parte de las emisiones de nuestro país.
Ahora, mi pregunta es: ¿puede la eficiencia energética y la transición hacia energías limpias ser la palanca que necesitamos para cumplir estas metas y, al mismo tiempo, fortalecer la competitividad de la economía mexicana?
Industria: modernización tecnológica y procesos bajos en carbono
El sector industrial representa cerca del 18 % de las emisiones en el país, principalmente en segmentos intensivos en energía como acero, cemento, vidrio y química. La NDC 3.0 presenta medidas concretas como: cogeneración, mejoras térmicas y electrificación progresiva, sustitución de combustibles fósiles por biomasa y biocombustibles, y la incorporación de sistemas fotovoltaicos en PyMES y minas.
Estas medidas, además de su potencial para reducir emisiones, mejoran la eficiencia operativa y disminuyen los costos a largo plazo. Algunos ejemplos que se plantean son: incrementar el uso de chatarra y hornos de arco eléctrico de alta eficiencia en la industria del acero, así como orientar a la industria química hacia la captura y uso de CO2. El costo de modernizar a la industria mexicana no debe verse como un obstáculo; al contrario, es una oportunidad para reposicionar a México como un productor competitivo en mercados globales que cada vez valoran más la huella de carbono de los productos.
Generación eléctrica: transición hacia energías limpias
El sector eléctrico es otro pilar de la estrategia climática. La NDC 3.0 establece que el pico de emisiones se alcanzará en 2027, y que la participación de fuentes limpias en la generación eléctrica será de 38.5 % en 2030 y 43.3 % en 2035. Además, cerca del 70 % de la nueva capacidad instalada entre 2025 y 2030 corresponderá a energías renovables como la solar y eólica.
Se prevé una inversión de 8,000 millones de dólares en transmisión y subestaciones para permitir integrar esta nueva capacidad y garantizar el acceso universal a la energía, para lograr la meta de 99 % de los hogares en 2030. La transición energética en México responde también a una deuda con comunidades que aún carecen de acceso confiable a la energía. La eficiencia energética en generación y distribución es el motor de inclusión social y desarrollo regional de México.
Transporte: electromovilidad y estándares de eficiencia
El transporte también es uno de los mayores emisores, especialmente en zonas urbanas. La NDC 3.0 plantea la electrificación progresiva del parque vehicular, con la meta de reducir en un 25 % las emisiones del sector transporte hacia 2035; esto se logrará sustituyendo autobuses y camiones convencionales por unidades eléctricas o de biodiésel, además de crear una red nacional de electrolineras de carga rápida. Para esto, se deben fortalecer los estándares de eficiencia energética para vehículos ligeros y se ha proyectado una norma para vehículos pesados.
Con estas medidas se busca reducir la dependencia de combustibles fósiles y mejorar la calidad del aire en las ciudades. De esta manera, la eficiencia energética contribuirá a la meta climática al tiempo que mejora la salud pública y productividad urbana.
Conectando compromisos y soluciones
COP30 se centra en la acción climática tangible, la implementación de los compromisos del Acuerdo de París, la presentación de los nuevos planes climáticos nacionales (NDC) y el fortalecimiento de la financiación climática, para limitar el calentamiento a 1.5 °C, asegurar la financiación para pueblos indígenas y comunidades locales y promover el uso de soluciones basadas en la naturaleza para la adaptación y mitigación.
Estos compromisos se deben traducir en acciones verificables y medibles. México ha reconocido que la eficiencia energética es el puente entre el objetivo global y la realidad nacional. La modernización de la industria, la transición energética y la electromovilidad son soluciones que ayudarán a lograr los objetivos climáticos, al tiempo que generan empleos, fomentan la innovación tecnológica y fortalecen la resiliencia económica.
Con financiamiento, transferencia tecnológica, cooperación internacional y voluntad política, estas medidas pueden convertirse en la palanca que transforme la economía mexicana en una más sostenible, inclusiva y competitiva.




