REGRESO AL FUTURO EN MONTREAL

En abril de 2023, de una manera esperada pero abrupta, tuve que renunciar a lo que había estado haciendo por más de diez años de manera continua: dirigir una comisión nacional dedicada a la eficiencia energética con una amplia gama de actividades y de interlocuciones dentro y fuera de México.

Lo esperado venía del desgaste de mi relación personal e institucional con la administración central, que se había cerrado al mundo y al desarrollo de temas energéticos alternativos al petróleo y a los monopolios estatales en energía y que se reflejó en la pérdida de importantes apoyos de cooperación internacional, la cancelación de proyectos que tuviesen que ver con gobiernos de partidos distintos al del régimen y la prohibición a continuar con la participación en eventos de organismos internacionales donde teníamos una presencia bien establecida y continua.

Ese desgaste fue brutal y el “raspón” que quizá fue más doloroso (y la más clara advertencia de que ya estaba cercano el fin de mi carrera como funcionario público) fue cuando me buscaron de la Agencia Internacional de Energía (AIE, con la que habíamos colaborado exitosamente por todos esos años y que tenía a México como caso de éxito en la implantación de políticas para la eficiencia energética) para preguntarme si tenía interés y disponibilidad de asumir, por un par de años, la presidencia del grupo de trabajo sobre eficiencia energética, lo cual incluía el pago del pasaje aéreo y la estancia para las dos reuniones anuales en París (gastos para los que no había recurso en México). Evidentemente, la respuesta a mi consulta hacia arriba fue un rotundo no sin mayores explicaciones.

En fin, que mi renuncia fue solicitada y entregada unos meses después y, sin pensarlo mucho y después de un complejo proceso de entrega-recepción del puesto, tramité mi jubilación como empleado público y, al mismo tiempo, enfrenté un diagnóstico de cáncer y una cirugía que, afortunadamente se hizo bien y a tiempo.

Lo que siguió fue un lento proceso de recuperación y de redefinición, con consultorías aisladas, pero con una creciente determinación de que la memoria de los trabajos en los que he estado involucrado en más de cuarenta años no se quedase en una bodega a juntar polvo, por lo que armé un sitio en internet para hacerlos disponibles y me puse a producir aburridos videos para recuperar historias y procesos de interés.  También acepté escribir colaboraciones mensuales en un par de revistas y, desde hace cerca de un año, armar un nuevo sitio en internet dedicado al tema de la eficiencia energética con un blog integrado, además de producir un boletín digital muy casero que comparto semana a semana en redes sociales.

Quizá eso aportó para que el año pasado de la AIE me hayan invitado a leer y comentar su informe anual sobre eficiencia energética y que, hace tres meses me enviaran una invitación para estar (sin gastos pagados) en la 11va conferencia anual sobre eficiencia energética que se llevó a cabo en Montreal en los últimos días de junio.

Fue así que, como si fuese Marty McFly transportado por “Doc” Brown (en este caso en un 727 de Aeroméxico), me fui a Montreal a compartir pasillos con quienes, en años pasados, había yo compartido presídiums y mesas de trabajo en lugares como la propia CDMX, París, Ginebra, Tokio, Washington y Berkeley, entre otros, además de poder escuchar sobre los desarrollos en tecnología y arreglos institucionales actuales, los cuellos de botella y, en general, el ánimo de la comunidad internacional en el tema al que he dedicado buena parte de mi tiempo y afanes.

Fue así que, personaje por personaje, fui reconstruyendo pasos de mi historia personal. Allí me encontré con el Dr. Fatih Birol, secretario ejecutivo de la IEA, a quien conozco desde hace más de 10 años, a quien admiro profundamente y que me reconoció a la primera; con el Dr. Alan Meier, con quien conviví los cuatro años en los que estuve laborando en esa magnífica y emblemática institución que es el Laboratorio Lawrence de Berkeley, discípulo muy cercano al gran Arthur Rosenfeld, autor de metodología y documentos claves de referencia en eficiencia energética (“Saving Energy in a Hurry”) y quien sigue colaborando ya jubilado con el laboratorio y sigue buscando, explorando y analizando datos de uso de energía; a James Matthews, hoy presidente de la International Electrotechnical Commission y con quien me encontré y trabajé en las 12 reuniones del consejo de la asamblea de ese organismo en las que participé, y de quien admiro su profundo conocimiento de las tecnologías actuales y de las que vienen; a Chistine Egan, quien es la jefa del Collaborative Labeling and Appliance Standards Program (CLASP) – que es una organización con gran alcance internacional – y a quien conozco desde hace más de 20 años cuando fui parte del consejo de su organización; a Hugo Ventura, Ministro de Energía de Guatemala, a quien conozco desde hace veinte años cuando viajamos juntos a Centroamérica en el contexto de actividades de la CEPAL y quien, además de su alta responsabilidad actual, es un gran conocedor de los mercados y contextos institucionales centroamericanos relacionados a la energía; a Denis Tanguay, director ejecutivo de la Efficiency Valuation Organization, a quien conozco porque ellos manejan y promueven el Protocolo Internacional de Medida y Verificación del Desempeño Energético (IPMVP), elemento clave para los proyectos de tipo ESCO y con quien firmé un acuerdo de colaboración y entendimiento hace ya unos años; a Brian Motherway, quien es responsable del tema de la eficiencia energética en la IEA y con quien he colaborado en múltiples ocasiones en los últimos años; a Jenniffer Layke, hoy presidenta del American Council for an Energy Efficient Economy, a quien conocí a través de Arturo Echeverría (QEPD) en eventos en México y Estados Unidos y que ha tenido una carrera muy exitosa en organizaciones no gubernamentales; y a Jonathan Sinton, compañero de la maestría en UC Berkeley, colega en LBL y hoy hoy a cargo del Energy Efficiency Hub de la AIE.

Además de este encuentro con mi pasado, también tuve el encuentro con el futuro, no tanto en relación con personas sino en los temas que se han vuelto centrales en la conversación global sobre eficiencia energética y que enumero y explico, brevemente, a continuación:

  • El empuje que le está dando la actual crisis energética a la eficiencia energética.
  • El continuo crecimiento de la demanda de electricidad para confort térmico (que es más importante, de acuerdo con el Dr. Fatih Birol, que la de la electrificación del transporte y de los centros de datos) y la lenta adopción de medidas para reducir la demanda y cuidar la salud de las personas.
  • La electrificación como un proceso que trae consigo mayor eficiencia energética (p.ej. en vehículos y producción de calor con bombas de calor), pero con preocupaciones asociadas a su asequibilidad y los cuellos de botella en líneas de transmisión y distribución, en una infraestructura que no ha sido renovada en décadas y que fue diseñada para un clima y una arquitectura radicalmente distintas a los actuales.
  • La digitalización como un elemento clave para hacer más eficientes a los sistemas más allá de la eficiencia de equipos en lo individual, además de la integración de tecnologías de la información para una operación más eficiente y sintonizada a la red eléctrica de esos equipos.
  • La importancia de los datos de uso final de energía ya sea para identificar oportunidades de cambio de comportamiento o de cambio tecnológico por los propios usuarios o para un funcionamiento más eficiente de las redes eléctricas.
  • La sinergia entre la gestión de la demanda de energía y el aprovechamiento de fuentes intermitentes de energía.
  • La necesidad de meter la discusión sobre eficiencia energética al mismo nivel que la que la generación de energía.
  • La eficiencia energética como acción clave para la competitividad de las empresas, más allá de compromisos climáticos o de responsabilidad social.
  • El hecho de que la tecnología que permite mayor eficiencia energética ya está en el mercado, por lo que se necesitan nuevas estrategias para acelerar su adopción.

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