Comentario en panel sobre Desarrollo Sostenible de los Foros de Reflexión Compromiso por México en Agosto de 2010

(Tomado de la versión estenográfica con algunos ajustes para mayor claridad)

Gracias. Creo que México debe irse a una visión de un portafolio energético. De repente preocupa mucho que haya gente que diga que todo lo vamos a hacer con bioenergía o todo debe ser resuelto con energía nuclear. Tenemos que entender el portafolio y el portafolio va desde el pozo hasta la licuadora, no del pozo a la estación de gasolina o al medidor de mi casa.

En su presentación, el doctor Dominguez Vargas hablaba de inversiones en búsqueda de petróleo, y en México hay una mitad que no está en el radar, que no conocemos bien. Se ha gastado mucho dinero en saber cuánto petróleo tenemos pero se ha gastado muy poco dinero en saber qué recursos de energía renovable tenemos para el conocimiento de inversionistas, interesados o inclusive la propia Comisión Federal de Electricidad, para saber dónde están las mejores regiones de viento y saber de qué tamaño hacer una instalación eólica. Tenemos muy poca información. Tenemos lugares espléndidos, como La Ventosa, donde es muy evidente el recurso. Entonces, requerimos ampliar nuestro entendimiento del recurso renovable, del recurso no petrolero, pero también tenemos que entender otro recurso, que ocurre del otro lado del medidor, donde se consume la energía.

Algo que me ha tocado analizar últimamente, que es un tema profesional de interés, el de los edificios. En México hay una gigantesca demanda insatisfecha de aire acondicionado. En el sector residencial, en 10 años ha crecido el uso de aire acondicionado 6% sobre el global del consumo de energía del sector residencial, y esto ha ocurrido porque estamos creciendo en regiones de clima cálido y no hay en México reglamentos de construcción que obliguen a que se utilice aislamiento térmico o que se construyan de cierta manera las casas.

Igualmente, inclusive en las estadísticas federales, hay un amplio universo de instalaciones del sector de servicios que está consideradas como de industria. En este momento uno ve las estadísticas nacionales y parece que el sector industrial es el que consume más electricidad.

Haciendo un análisis, por ejemplo, en la instalación donde estamos, es muy posible, por su tamaño, que se le aplique una tarifa horaria, considerada como industrial, y eso ocurre con hoteles, bancos, escuelas, clubes deportivos. El consumo eléctrico de estas instalaciones se suma, equivocadamente, al del sector industria en el balance nacional.

El hecho es que el consumo de electricidad está creciendo mucho en el sector servicios y las casas, y no estamos haciendo nada para regular ese crecimiento. Entonces, la ecuación energética tiene que ver por los dos lados, por el lado de la oferta y por el lado de la demanda. Creo que aquí se van a discutir o analizar otros elementos importantes.

Otra cosa que me preocupa, también, y eso no sé cómo resolverlo, es que la masa crítica del análisis del sector de energía en México es de gente que, como decía el doctor Dominguez Vargas, tiene tatuado el monopolio (sea PEMEX o CFE), qué bueno que así lo asuman, pero hay pocos expertos que vean “out of the box”, lo que lleva a que domine las propuestas para resolver los problemas energéticos con otro Pemex, o un Pemex térmico, o un Pemex solar.

La solución está afuera de la CFE y de Pemex, está en un universo que en otras partes del mundo se ha mostrado, pero que en México apenas existe y que tiene que ver con espíritu empresarial, y que tiene requiere de apoyo, inclusive de subsidios. Hoy día existen subsidios de más de 100 000 millones de pesos, que es como el 15% del ingreso de Pemex, que se van al desperdicio.

Tengo un análisis que me muestra que, con una parte de esos subsidios, eliminando el subsidio a un 10% de la población puede pagársele a esa población para mejorar la eficiencia, seguir pagando lo mismo y reducir nuestro consumo de electricidad en 10%.

Tenemos que pensar de otra manera, y en el caso de los subsidios estamos regalando el dinero, por lo que, si vamos a regalarlo, que sea para que se aproveche bien, no para que se tire la energía cuando se nos está acabando. Gracias.

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