Sobre la Red por la Transición Energética 

(Escrito en 2005 al arranque de una red que se mantuvo viva por más de 15 años)

Hay quien dice que uno no debe ir al supermercado cuando tiene hambre. Si así ocurre, uno compra de más y llena el carrito de botanas que no alimentan y que solo engordan.  Además, uno compra cosas que no se come y que terminan en la basura.

Una idea similar aplica para cuando uno escribe, especialmente para escribir una opinión: no escribas enojado. En este caso, escribir enojado solo hace perder balance, crea enemigos innecesarios y quema puentes que luego son la salida para conflictos complejos.

Eso, precisamente me pasó ayer, cuando escribí el artículo para esta semana. En el primer párrafo escribí una tronante opinión respecto a las empresas del estado mexicano. Igualmente, lo convertí en una historia donde el único héroe soy yo. Afortunadamente, dando vueltas más tarde, me dí cuenta de que había perdido piso y que iba a terminar como Hugo Sánchez (quien, de paso, contaminó a los Pumas). Por lo mismo decidí abortar el artículo y dejar pasar el fin de semana para que se me quitara—en lo posible—lo energúmeno y lo pedante.

Dicho lo anterior, aquí estoy un par de días después escribiéndoles para anunciarles que tengo un grupo de amigos y colegas que se han animado a una aventura compleja y sin mapa.  A esta aventura compleja y sin mapa la hemos llamado Red por la Transición Energética. Eso sí, no tenemos mapa, pero tenemos una brújula y una lamparita (que usa energía solar y tiene un foco eficiente).

El hecho es que esto no ocurrió ayer. Más bien lleva años, años de irnos midiendo, de irnos conociendo, de ir definiendo coincidencias y divergencias. Yo lo único que he hecho es invitarlos a desayunar y tratar de crear un espacio donde nos una el ánimo de saber más y mejor. El hecho es que llevamos ya varios meses reuniéndonos periódicamente y hasta ya coincidimos en mandarle una carta al secretario de Energía para poner sobre su mesa nuestra preocupación por la modificación de las tarifas en punta.

En el grupo, la verdad, hay más diferencias que coincidencias. Todos sabemos que Greenpeace puede tomar posiciones extremas, pero también que es mejor que todos juntos para llegar a la opinión pública. También sabemos que el hidrógeno no es la solución para los problemas de hoy, pero sabemos que hay que trabajar desde hoy para que la podamos tener mañana. Algunos opinamos que los enemigos de las renovables están en CFE mientras que otros dicen que en CFE está la solución. Otros pensamos que lo que necesitamos es más imaginación sin cambios a la legislación, mientras que otros pensamos que si no lo obligan las leyes no va a ocurrir. 

Pues sí, hay muchas diferencias, pero hay una coincidencia que domina sobre todas esas diferencias: el modelo energético actual tiene que cambiar y quienes discuten en público los cambios están enfrascados en discutir un modelo que está en vías de transformación radical.

Esa coincidencia es la que nos une y la que, precisamente, nos ha llevado a salir a la luz pública, a intentar contaminar a la mayor cantidad de gente de la idea que el sistema energético puede tener muchas formas y que eso depende no sólo de los grandes tomadores de decisiones sino también de los pequeños, de nosotros, de tú y yo.

Indudablemente nos hemos impuesto una misión muy difícil en un momento donde los espacios se van a saturar de chismes y descalificaciones entre políticos que van a competir en el ánimo de quienes tienen el voto que los llevará a tomar decisiones tan importantes como el si salirse de la cabaña de Los Pinos o no. 

Eso, sin embargo, lo vemos como oportunidad y lo trataremos de aprovechar. Para esto, lo que vamos a hacer se resume, simplemente, en dos acciones generales:

  1. Vamos a hacer nuestros debates en público. Eso sí, vamos a cobrar las entradas porque hay que pagar los cafés y al que lleva las minutas.
  2. Vamos a subir nuestros debates a este sitio. Aquí no vamos a cobrar, pero si vamos a cambiar su formato para que facilite el intercambio de opiniones.

Pues sí, mis amigos han aceptado la aventura y mis servicios profesionales. 

No los vamos a defraudar.

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